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¿Es hora de jubilar al porcentaje de actividad? La transición definitiva hacia el índice internacional normalizado (INR)

QFB. Hugo Adrián Juárez Bello, BQD. Montserrat Jiménez Chavarría.
Instituto LICON. México
Resumen

Imagina a María, paciente con fibrilación auricular, cuyo ajuste impreciso de warfarina basado únicamente en porcentaje de actividad derivó en un episodio hemorrágico leve. Este escenario clínico, frecuente en la práctica clínica, subraya por qué migrar hacia el Índice Internacional Normalizado (INR) puede marcar la diferencia en la seguridad del paciente.

La monitorización de pacientes anticoagulados ha evolucionado hacia la estandarización mediante el INR, dejando atrás el reporte de porcentaje de actividad (PA) en la prueba de tiempo de protrombina (TP). En este artículo se revisan las principales guías y recomendaciones publicadas entre 2019 y 2024 que sustentan esta transición,1,6 analizando sus argumentos y proponiendo un modelo de informe clínico centrado en el INR, orientado a la seguridad del paciente.

Introducción

Desde sus primeros usos, el porcentaje de actividad en la prueba de TP sirvió para comparar el tiempo de coagulación del plasma del paciente contra un plasma control. Sin embargo, las variaciones en sensibilidad de reactivos y calibradores limitan su reproducibilidad y comparabilidad entre laboratorios.1,2

Con la introducción del INR, avalado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estableció un estándar global que corrige dichas discrepancias analíticas, mejorando la precisión en el ajuste de dosis de los anticoagulantes orales y reduciendo el riesgo clínico.1,6

Tabla 1. Ejemplo de variabilidad analítica

La Tabla 1 ilustra un ejemplo de cómo un mismo rango de INR puede corresponder a porcentajes de actividad marcadamente distintos, dependiendo de la sensibilidad de la tromboplastina utilizada, lo que demuestra el potencial riesgo de interpretación clínica al basarse únicamente en el porcentaje de actividad.

Limitaciones del Porcentaje de Actividad

El porcentaje de actividad refleja únicamente la relación entre tiempos de coagulación, sin considerar el International Sensitivity Index (ISI)2, lo que origina:

• Alta variabilidad interlaboratorio por diferencias en tromboplastinas1,2.
• Dificultad para interpretar rangos terapéuticos de forma unificada.1,3,5
• Potencial incremento de eventos hemorrágicos o trombóticos por falta de estandarización.3,4


Dato clave

El ISI es un factor crítico que corrige las variaciones inherentes a cada tromboplastina y es esencial para calcular el INR.1,2

Ventajas del INR

El INR permite estandarizar los resultados del Tiempo de Protrombina (TP) a partir del TP del paciente, el Tiempo de Protrombina Normal Medio (TPNM) y el Índice de Sensibilidad Internacional (ISI), empleando la siguiente fórmula:1,2,7

Este cálculo:

• Homogeniza lecturas con distinto origen de tromboplastina.1,2
• Facilita la aplicación de rangos terapéuticos validados.3
• Reduce errores de interpretación al unificar criterios de ajuste.1,5


Guías y Recomendaciones Recientes

Las principales guías internacionales coinciden de manera consistente en recomendar el uso exclusivo del INR para la monitorización de pacientes tratados con warfarina:



Tabla 2. Comparativa: % Actividad vs INR

La Tabla 2 resume las diferencias críticas entre los dos sistemas de reporte. Mientras que el porcentaje de actividad está sujeto a la variabilidad intrínseca de cada lote de reactivo (tromboplastina) y a la configuración técnica de cada laboratorio, el INR introduce el ISI como factor corrector.

Discusión

La convergencia de estas guías refuerza la idea de que el porcentaje de actividad carece de utilidad clínica en la práctica diaria.1,6 Mientras que aporta información para control de calidad interno o investigación de nuevos reactivos, su uso terapéutico presenta riesgos por la falta de estandarización. El informe centrado en INR y tiempo en segundos asegura:

• Mayor homogeneidad en los resultados.
• Aplicación más segura de rangos terapéuticos.
• Claridad en la comunicación entre centros y profesionales.


Aunque persiste el uso del porcentaje de actividad por costumbre clínica o solicitud médica, es fundamental enfatizar que los valores de referencia locales son suficientes para evaluar la función basal, mientras que el INR constituye el único estándar validado para el manejo de pacientes anticoagulados con cumarínicos.

Imagen 1. Ejemplo de gráfica empleada para expresar el tiempo de protrombina (TP) en
porcentaje (%).

La gráfica (Imagen 1) representa la curva de actividad de Quick, donde se relacionan los tiempos de coagulación obtenidos en el laboratorio con el porcentaje de actividad.

1. Relación No Lineal: Se observa que la relación entre el tiempo (en segundos) y el porcentaje no es lineal, sino hiperbólica. Esto implica que pequeñas variaciones en los segundos pueden traducirse en cambios drásticos en el porcentaje, especialmente en rangos bajos.

2. Dependencia del Reactivo: Cada curva es específica para un lote de tromboplastina y un equipo determinado. Esto explica por qué el porcentaje de actividad no es un valor universalmente comparable, a diferencia del INR, que ajusta estas variables mediante el ISI.

Análisis de la Cinética de la Curva: El Riesgo de la No Linealidad

El comportamiento de la curva de calibración (Imagen 1) es fundamental para entender la imprecisión del porcentaje de actividad.7 A diferencia de otras magnitudes de laboratorio que presentan una relación lineal, el TP en porcentaje se rige por una hipérbola de rectificación.7

Esta geometría implica dos fenómenos críticos que afectan la seguridad del paciente:

1. Sensibilidad diferencial: En la zona de “actividad normal” (cerca del 100%), la curva es más plana; se necesitan variaciones de tiempo muy grandes para alterar significativamente el porcentaje. Sin embargo, en el rango terapéutico (donde la actividad es baja, entre el 20% y 30%), la curva se vuelve casi vertical.7

2. Efecto amplificador de errores: En pacientes anticoagulados, un error técnico de apenas 1 o 2 segundos en la medición del coagulómetro no se traduce en una variación pequeña, sino en un salto drástico de varios puntos porcentuales. Este “salto” puede llevar a ajustar una dosis de cumarínicos de forma errónea, basándose en una fluctuación que es puramente matemática y no biológica. El INR ofrece una solución matemática ante esta situación.2,7

Conclusión

La transición del reporte en porcentaje de actividad hacia el uso del INR representa un avance significativo en la armonización del laboratorio clínico. Como se ha expuesto, la naturaleza no lineal e hiperbólica de la curva de actividad de Quick puede introducir una sensibilidad variable que dificulta la interpretación en los rangos terapéuticos. En este sentido, el uso del porcentaje puede derivar en fluctuaciones numéricas que no necesariamente reflejan cambios biológicos reales, incrementando la complejidad en la gestión del paciente.

Por lo tanto, en alineación con las recomendaciones internacionales, se sugiere que el reporte de TP se fundamente en el INR y el tiempo en segundos, acompañados siempre de sus respectivos intervalos de referencia locales. Esta combinación garantiza que, a pesar de la variabilidad entre reactivos y plataformas, el clínico disponga de un marco de comparación estandarizado y estable. Promover esta cultura de reporte basada en la evidencia es una estrategia clave para fortalecer la seguridad del paciente y asegurar que las decisiones terapéuticas se fundamenten en los parámetros de mayor consistencia analítica.1,6
Referencias

1. Clinical and Laboratory Standards Institute. Prothrombin Time Test; Prothrombin Time and Activated Partial Thromboplastin Time Tests; Approved Standard—Sixth Edition (H21-A6). Enero 2020.
2. ISTH Scientific and Standardization Committee. Recommendations for standardization of prothrombin reagents and INR calibration. Actualización 2021.
3. CHEST Guideline and Expert Panel Report. Antithrombotic Therapy for VTE Disease. Septiembre 2021.
4. European Society of Cardiology. Guía de práctica clínica para el manejo de la fibrilación auricular. Agosto 2020.
5. Sociedad Española de Trombosis y Hemostasia. Recomendaciones para el control y monitorización de anticoagulantes orales de síntesis. Noviembre 2019.
6. Revista de Gastroenterología de México. Trastornos de coagulación en pacientes con cirrosis. Vol. 89, Núm. 1, enero–marzo 2024.
7. Kitchen, S., & Preston, F. E. (2009). The Prothrombin Time and the International Normalized Ratio (INR). In: Quality in Laboratory Hemostasis and Thrombosis.